Hoy he vuelto de nuevo al río. Una vez más he sentido, en lo más hondo, su llamada.
El cielo es teñido de azul por un alegre Sol de Marzo y salpicado de lejanas manchas blancas que reflejan su calor. Descansan vigilantes la lluvia y el viento desde esta mañana...
Al llegar, invade mis sentidos el fresco aroma de un bosque empapado durante la noche. Ese inconfundible olor a Vida que preludia el regreso de una nueva Primavera, la llegada de una etapa de abundancia.
La Vida se abre paso otro año más.
Se dejan ver los primeros brotes de hierba que, como una verde alfombra, cubrirán de sombra y cobijo las orillas. Las primeras flores visten de blanco el almendro, y atraen con su dulce néctar a una gran variedad de insectos, que levantan el vuelo allá donde estén para ir a su encuentro.
Camino expectante río abajo por la pista paralela al cauce. Repaso en la memoria cada rincón de las posturas en que vi algunos barbos estos días atrás y espero poder presentarles la mosca esta vez...
"Si la semana pasada pude ver alguno, hoy se verán más, habrán salido de su letargo y estarán comiendo. Anoche consulté los datos de la estación y la temperatura del agua ha subido más de tres grados... el caudal se mantiene constante..."
Mis pensamientos se ven entonces interrumpidos por una nube de pequeños insectos revoloteando a pocos metros por delante... ¿Que serán?, pequeños dípteros probablemente.
Me acerco despacio hasta ellos y capturo al vuelo un ejemplar... al abrir mi mano no puedo dar crédito a lo que veo...
¿¡Una hormiga!?...¿En marzo?.
Inmerso en la incredulidad acerco más la mirada... Si, así es, una hormiga, no hay duda... una minúscula hormiga alada que escapa volando rápidamente entre mis dedos.
Miro a mi alrededor y descubro que ya están por todas partes, miles de diminutas hormigas invaden la ribera. Hoy no puedo pedir más.
Abandono la pista con una gran sonrisa y bajo entre matorrales hasta la orilla. Las hormigas aún siguen lejos.
![]() |
| Larva de hydropsíquido. |
El agua está turbia y el caudal ligeramente más alto que la semana anterior, de momento no se ve ningún barbo. Rebusco entre la grava del fondo y aparecen unas cuantas larvas de tricóptero junto a algún gammarus. Siempre me gusta inspeccionar lo que habita en el río, lo que comen mis queridos barbos.
Sigo caminando río arriba hasta una zona que visité el otro día, tenía buena pinta, aunque entonces no viese en ella ningún pez.
Un barbo de buen tamaño me adelanta a toda prisa contra corriente, parece que también se dirige a ese lugar, tal vez me espere allí.
¡Hoy sí que están aquí!, pero muy asustadizos, o yo muy torpe, creo que más de lo segundo. No consigo ver ninguno antes que ellos a mí. Tengo que poner más cuidado en cada paso para no alertarlos.
Al fin consigo acercarme a dos de ellos. Rebuscan entre la vegetación sumergida junto a un pequeño talud de lodo. Lanzo una emergente de quironómido roja delante de su rumbo, pero no dejan de moverse, de un lado para otro, sin una dirección fija que poder adivinar. Consigo, tras varios intentos, hacerla bajar lentamente hasta colocarla en la trayectoria de uno de ellos, se gira a mirarla, pero rechaza... pruebo con el otro, y tampoco la quiere...
Finalmente, aburridos de mi presencia, se desvanecen en la turbidez para no dejarse ver más por hoy.
Es hora de volver a casa... me cuesta romper el magnetismo que me une al río, pero hay que cumplir lo prometido.
En el fondo no me importa, sé que seguirán aquí cuando vuelva, que ya han despertado, que, aunque no esté cuando las hormigas lleguen al río, habrá más jornadas, más oportunidades, más momentos que guardar en la memoria y compartir.
No me importa, pues regreso a casa con una sonrisa en el corazón.




Preciosa entrada. Qué suerte poder ver la luz del sol que por aquí llevamos ya ni sé cayendo el diluvio universal. Un saludo.
ResponderEliminar¡Hola Jose Carlos!.
EliminarPues sí, es una suerte. Se agradece algún día de agradables temperaturas sin lluvia ni viento para poder acercarse al río y disfrutar de un ambiente primaveral. Ánimo que pronto pasará el diluvio y podreis volver a disfrutar también por aquellas tierras.
¡Un saludo!
Por lo que he podido informarme después, no es tan extraño, como me pareció en un principio, ver hormigas aladas en estas fechas. Los ejemplares alados de algunas colonias permanecen bajo tierra durante el invierno para levantar el vuelo nupcial con las primeras lluvias intensas de primavera.
ResponderEliminarNo son estas las mejores fechas para buscar a los barbos, y menos en el río. Los calores de estos días habrán hecho derretirse parte de las nieves caídas en las últimas semanas, lo que se traduce en menor temperatura del agua y mayor caudal y turbidez. Pero bueno, hay que seguir intentándolo. Sólo así se puede gozar de alguna oportunidad de engañar a alguno. ¡Saludos!
ResponderEliminarDesde luego Jorge. No son las mejores fechas para buscarlos en el río, pero efectivamente hay que seguir intentándolo.
EliminarAl menos ya se va viendo algún barbo más que en semanas atrás y lo que es más importante... más activos.
Es cierto que baja más agua y más turbia, pero en lo referente a la temperatura, al contrario de lo que en un princio se puede imaginar,
ha ido en aumento. La semana anterior estaba a unos 5ºC y se ha ido calentando hasta rozar los 10ºC.
Espero que pasada esta borrasca vuelva a bajar el caudal y se aclaren bastante las aguas, todo dependerá de los deshielos y embalses.
¡Un abrazo compañero! y espero que pronto podamos disfrutar de mejores jornadas en "nuestro" río.
Precioso relato, amigo, ya nos queda menos este invierno especialmente duro, al menos aquí en el sur parece no querer irse nunca, el año pasado por estas fechas ya habían salido por aquí los primeros basses y barbos, esperemos que esto acabe cuanto antes, un saludo.
ResponderEliminar¡Buenas noches Antonio!.
EliminarLa espera se está haciendo demasiado larga, pero paciencia, que todo llegará. Además este año con más agua, que buena falta hacía, y especialmente por el sur.
¡Un abrazo! y ¡gracias!.