Son estos los colores que tras tanto tiempo me traen de vuelta hoy por aquí. Colores de fuerte contraste y alegría que invaden el recuerdo de otro momento, de otra jornada, de otro día que contar y compartir.
Amanece un apacible día de este mes de Julio, iluminado por el intenso brillo de un gran Sol anaranjado. Su luz asoma entre las copas de una vegetación exuberante, mostrando recia una naturaleza, tan sufrida y a la vez agradecida por un inusual año de grandes cambios, al contrario que los del hombre, para su propia salud y beneficio.
Me recibe un río saciado de agua que muestra orgulloso la obra de su rebeldía, gritando al hombre del Cierzo, con todas sus fuerzas, que tiene Vida.
Mis pasos me llevan a parar hasta el límite entre nuestros mundos, mientras la mente, inquieta por la ilusión de una nueva jornada, husmea ya a distancia entre reflejos buscando las oscuras siluetas que tanto he echado de menos.
También es de pensar, con tanto cambio, que en algo habrá afectado al comportamiento de "mis" queridos barbos. Por lo que decido hacer lo propio y probar, en primer lugar, una mosca diferente. Un patrón de lo más sencillo que mostraba Alfonso en su blog hace tiempo, un saltamontes en foam y ciervo diseñado para simplificar el montaje de la conocida "Hopper Juan", y que he adaptado a estos barbos. Concretamente, montado en negro sobre un anzuelo del nº14, como mosca de conjunto que bien podría imitar un moscardón, un pequeño escarabajo, o cualquier otro insecto que al pez le pueda parecer.
Los resultados de esta mosca no se hicieron esperar y un bonito primer barbo subió hasta la superficie atraído por el "chof" de la posada, engulléndola al instante sin pensarlo. Sin embargo, aunque atrajo muchos barbos, no todos fueron tan decididos a la hora de tomarla, algunos salieron despavoridos tras rozarla con su hocico, produciendo rechazos muy violentos y alertando al resto de barbos que merodeaban por la zona.
Cabría destacar la curiosa e inusual reacción de un barbo ante tan suculento bocado, que subiendo rápidamente a tomarlo, activó el resorte de mi brazo y al tensar la línea noté entre los dedos como pinchaba sus labios sin llegar a clavarlo. Asustado, emprendió una corta carrera que detuvo para volver su mirada en busca del afilado manjar. Sorprendido, volví a posar la mosca a su lado y de nuevo, sin pensarlo, la tomó franco.
Y tanto le gustó a este barbo el engaño que, después de enrollar el terminal en la raíz sumergida de un árbol, se lo acabó quedando.
Claro, que, no todo el mérito hay que dárselo a la mosca, pues andan muy activos y hambrientos los barbos tras concluir la frenética actividad de la freza y el desgaste producido por las fuertes riadas de este año, y si a esto le sumamos una mayor necesidad de alimentarse en superficie y capas medias, al encontrar menos sustento en el lecho, tras las mismas (como ya comenté algo parecido en otra entrada) y una temperatura del agua bastante fresca para estas fechas (gracias a la cantidad de nieve que aún queda en las cumbres este verano), tenemos como resultado una increíble oportunidad de tentarlos a seca, que se ha hecho esperar, pero bien merece la pena.



Preciosa imagen la del barbo!! No hay nada como ver a los barbos lanzarse a por las moscas secas y en el último instante se dan la vuelta, como disfruto engañando estos astutos peces.
ResponderEliminarUna entrada fantástica, felicidades compañero!!
Gracias compañero.
EliminarCon esta mosca me rechazaban algunos, peo no veas que sustos se daban cuando la cambié por un saltamontes verde de foam algo más grande... ni uno sólo de los muchos que subiron a inspeccionarla llegó a cogerla. Me gustaría verme la cara de idiota que se me queda cuando pasa esto...
Aunque en el fondo es una de las cosas que hacen de la pesca un reto y una adicción.
¡Un saludo!
Que bueno! Magnifico relato, me han dado ganas de acercarme al río!
ResponderEliminarMe da a mí que no hace falta mucho para que te entren ganas de ir al río... jeje. De todas formas, gracias compañero. ¡Un saludo!
EliminarBuena jornada y excelente forma de relatarla. Como a mi tocayo me han entrado muchas ganas de volver a tentar a ESOS bigotudos, que los tengo muy abandonados. Un saludo
ResponderEliminarPues como a tu tocayo, te diré lo mismo, no creo que haga falta mucho para eso ;). Aprobecha ahora para ir a por ESOS barbos, que están en un momento estupendo, y además, están en muy buena forma y ofrecen unas peleas increibles. Eso sí, bien de protección contra la mosca negra que ya esta haciendo de las suyas....
Eliminar¡Un saludo y gracias compañero!
Enhorabuena por esa jornada y por el gran relato David! veo que te gusta madrugar como a mí, es espectacular ver el amanecer en el río,
ResponderEliminarun saludo!
¡Gracias Mario! Efectivamente, me encanta estar en el río al salir el Sol. Me encanta el fresco aroma de la madrugada, el despertar de los seres que habitan el río y las riberas, los primeros cantos de las aves, los barbos merodeando tranquilamente por las playas y remansos... todo un espectáculo y un placer para los sentidos.
EliminarBuen relato David!! Y esa mosca, sea lo que sea (escarabajo, grillo, bicho...) de muchas alegrias tanto con barbos como con truchas. Tengo pendiente contestarte a tu mail. Ando sin tiempo y ahora me viene una semana seguida de pesca en alta montaña. Ya te mandaré las fotos del otro día.
ResponderEliminarUn abrazooooo
Gracias Alfonso, y tranquilo, no hay prisa.
EliminarNo tengo duda de que también funcionará con las truchas, y si lo dices tú, me lo creo. De momento, este montaje ya se ha ganado un hueco fijo en mi caja del barbo. Y espero probarlo pronto con las pintonas.
¡Otro abrazo para tí, y a disfrutar la semana!
Es curioso lo de los rechaces por parte de los barbos, pero quizás tenga que ver con el momento biológico en el que se encuentran.
ResponderEliminarA saber ...
Por lo menos estrenaste el montaje.
Enhorabuena
Buenas Josiño!
EliminarPues si que es curioso lo del rechace, y quizás no vayas muy desencaminado con lo del momento en su ciclo biológico.
Después de unas semanas sin acercarme al río, daba por sentado que a estas alturas ya habrían terminado completamente la freza, como otros años, sin embargo, he vuelto esta tarde y, aunque han sido muy pocos, me he encontrado con algunos rezagados en plena faena. Parece que este año siguen el ciclo natural con casi un mes de retraso.
Y lo más curioso del rechace, a diferencia de otras veces que simplemente se acercan o lo tocan con el hocico cerrado, es que en esta ocasión (al igual que esta tarde) sacaban completamente la boca del agua y abrian los labios para tragarlo, pero era justo entonces cuando sucedían los rechaces. No ha ocurrido tanto así hoy con la Hatching Midge, que la tomaban mucho más decididos que los bichos de foam.
Habrá que seguir observándolos y probando. Un saludo y gracias por el comentario!
Bonitas fotos y mejor relato, ese tipo de moscas simples, oscuras y no demasiado grandes son las mejores, nos podemos complicar la vida haciendo moscas de distintos colores, tamaños y materiales pero el "bichito" negro ese para mi gusto es el más simple y el mejor, un saludo.
ResponderEliminarGracias Antonio.
EliminarLa verdad es que son muy efectivos, rápidos y sencillos de montar, desde luego, unas moscas muy a tener en cuenta para llevar en nuestras cajas.
Aunque a veces, cuando se ponen "raritos" hace falta recurrir a otro tipo de patrones, como me ha ocurrido hoy.
O simplemente, en ocasiones, apetece hacer moscas diferentes y/o más elaboradas.
Y hablando de esto, espero que hayas podido estrenar ya las de denominación de origen de Aragón y te hayan dado buenas capturas ;).
¡Un saludo!
Bienvenido Jose Luis.
ResponderEliminarHe de felicitarte por la iniciativa del blog, sin duda resulta interesante y de gran utilidad.
No tengo ninguna duda de que todo pescador conoce lugares en los que sería necesaria la reforestación, y los métodos que indicas, sencillos y económicos, están al alcance de cualquiera dispuesto a dedicarle un poquito de su tiempo.
Gracias. Un saludo!