domingo, 5 de enero de 2014

La joya de la ribera.

Surgió de las entrañas del árbol caído a orillas del río, una joya tallada por la vida, nutrida por la muerte. El tiempo la pulió en las altas copas y el hombre, en su afán de organizar, le entregó un nombre.

Eurythyrea  micans.

Eurythyrea  micans.
Aquel largo día de agosto, surcaba libre un cielo teñido de azul intenso. En lo más alto un sol ardiente. Bajo sus alas el bosque y las aguas. Bajo las aguas el barbo. Bajo el bosque, observa paciente el pescador.

Decidió entonces bajar a descansar sobre su hombro,  debió de parecerle un buen lugar.

Asombrado el pescador por su belleza alzó la mano y entre los dedos atrapó a la hermosa criatura de brillante armadura, la más pura joya que encontrar en este río jamás imaginó.

Llegado a lo más alto las alas desplegó y retomó sus andaduras, perdiéndose entre la espesura de los sotos y dejando sólo en fotos su constancia se marchó.




(La catalogación de este ejemplar se basa exclusivamente en fotografías y no ha sido contrastada).


3 comentarios:

  1. Me ha gustado. Sobre tu amigo, ya puestos, propón un montaje.. ;-)

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  2. Precioso bicho y precioso relato, un saludo compañero.

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  3. Gracias por los comentarios.
    Ferrán, puede que en cuanto tenga tiempo y material intente hacer algun "bicho" de estos, imagino que los barbos darán buena cuenta de ellos, al menos las imitaciones que utilizo con materiales de estas tonalidades suelen dar buen resultado.
    ¡Un saludo!

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